En términos de natación, se le conoce como entrenamiento en seco -o dryland– al entrenamiento para la fuerza que se realiza fuera del agua. Es decir, sentadillas, flexiones, pesas, etc.

Es bien conocido por todos que el entrenamiento de fuerza arroja un número nutrido de beneficios a la salud integral de las personas. Sin embargo, ¿qué tan eficiente es para mejorar en particular el rendimiento de los nadadores?

Primero que nada, hay que especificar que el rendimiento de los nadadores está determinado por un conjunto de características que incluyen:

-Fisiología (capacidad de producción de energía y procesos metabólicos).

-Morfología (tamaño de las manos, área frontal, determinación de resistencia activa).

-Factores neuromusculares (capacidad de generar fuerza, hacer trabajo, entregar potencia, aspectos que están todos relacionados con la técnica y la coordinación).

Teniendo en cuenta lo anterior, hay que subrayar que el entrenamiento en seco únicamente puede afectar directamente el apartado de los factores neuromusculares. Pues la fisiología y morfología son factores que varían en cada persona y tienen que ver con la genética.

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Tras haber realizado un estudio al respecto, un investigador del Colegio Lehman en el Bronx, Nueva York (Estados Unidos), llegó a la conclusión de que el entrenamiento en seco solamente ofrece beneficios para el nadador al combinarlo con entrenamiento de resistencia.

“Debe haber un momento y un lugar para entrenar la fuerza fuera del agua, pero lo mas prudente es mantener este periodo lo más lejos del rendimiento máximo en natación. Una vez que se alcanza un nivel adecuado de fuerza, el objetivo debería dejar de ser generar fuerza adicional y pasar a mantener la fuerza o incluso la potencia explosiva”, indicó el investigador Anthony Preda.

La mejor recomendación es que el entrenamiento en seco sea practicado por nadadores jóvenes, quienes “pueden desarrollar mejores aptitudes atléticas fuera del agua, y probablemente comienzan a reforzar la construcción de una base aeróbica general, obteniendo ventaja de sus cuerpos en rápido crecimiento”.

Para los nadadores de una mayor edad, la recomendación es realizar entrenamiento de fuerza en el agua. Para ellos, “esta parece ser la forma más efectiva de transferir las adaptaciones al entrenamiento de la fuerza hacia una mejora en el rendimiento de nado”, destacó Preda.

 

Fuente: G-SE

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