Las vacaciones están a la vuelta de la esquina, lo cual, aunado con el inicio de las altas temperaturas, hacen que sea el momento ideal para ir a la playa o meterse a disfrutar en una alberca.

Es en momentos como este cuando nadar pasa de ser un deporte y actividad física moderada a una actividad lúdica que garantiza tiempo de calidad con la familia. Si tienes hijos, o convivirás con niños durante este periodo vacacional, quizá estés planeando enseñarles a nadar.

En niños que tienen más de 10 años esta actividad puede ser dominada con cierta facilidad. Sin embargo, en niños pequeños puede ser un poco más complicado, sobre todo por un aspecto en particular: el miedo.

No son pocos los niños pequeños que, cuando ven el agua por primera vez, tienden a asustarse. Aunque más que miedo como tal, puede tratarse de una de desconocimiento. Es decir, se encuentran ante una situación desconocida para ellos y esto puede provocarles angustia.

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Es aquí donde entras tú en la ecuación. Si muestras seguridad ante esta situación, tu hijo notará que no tienes miedo y se le pasará pronto. Para enseñar a nadar a un niño, debes tener en cuenta las siguientes fases:

1 Iniciación y familiarización con el agua.- Haz que poco a poco vaya teniendo contacto con el agua, perdiéndole el miedo y empezando a disfrutar. Para lograrlo, lo más ideal es no llevarlo al mar en primera instancia, sino a una piscina. Puedes empezar sentándote en el borde de una piscina, al lado de tu hijo, y metiendo los pies en el agua. Una manera sencilla de empezar a mojarse es dar patadas en el agua, al pequeño le parecerá algo divertido y sin darse cuenta habrá empezado con el primer contacto con el agua.

2 Respiración.- Cuando el pequeño ya no tenga miedo a meterse en el agua es momento de enseñarle a respirar. Un ejercicio muy sencillo para controlar la respiración es meterse en el agua con ellos y hacer burbujas dentro del agua. Es algo que resulta sencillo.

3 Flotabilidad.- En primera instancia debe sentirse seguro nadando con manguitos o flotadores, para posteriormente aprender a sentirse seguro nadando sin ayuda de estos aditamentos. El ejercicio más utilizado para aprender esta fase es “hacer el muerto”. Simplemente pídele que se ponga boca arriba en forma de estrella y contar hasta 10. Al principio, es normal que tenga miedo, por lo que es aconsejable poner una mano debajo de la cabeza y otra en la espalda para ayudarlo a flotar y darle esa seguridad que necesita.

4 Desplazamientos.- Hay varios ejercicios recomendados en esta fase. Puedes empezar con algunos ejercicios básicos como desplazarse desde una parte de la piscina a otra, primero con la cabeza fuera del agua y luego, dentro. Se puede recurrir al uso de una tabla para niños o churros flotadores.

Finalmente, recuerda que es importante acompañar a los niños en cada una de estas fases, ya que con nosotros al lado se sentirán más seguros. Asimismo considera que cada niño tiene un tiempo de aprendizaje, por lo que es importante tener paciencia, no agobiarse y mucho menos obligarlos o forzarlos.

 

Fuente: Decathlon

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