Practicar deporte de forma regular genera diversos beneficios en las personas, tanto físicos como mentales, es por ello que su práctica es altamente recomendada. No obstante, al ser una actividad donde, de una forma u otra, llevamos nuestro cuerpo a su límite, las lesiones son un riesgo latente.

Al practicar cualquier actividad deportiva, por menos intensa que esta sea, se corre el riesgo se sufrir una lesión, en mayor o menor medida. Y la natación no se escapa a esta premisa.

Aunque se trata de una actividad que se realiza en un medio poco estresante para nuestro cuerpo (en el agua se elimina la fuerza de gravedad y se reduce nuestro peso de forma considerable), también pueden ocurrir lesiones.

De acuerdo con expertos, dentro de las lesiones que se presentan con mayor frecuencia en los nadadores, la que más destaca es la patología de los hombros, la cual representa entre un 50 o 60% de las lesiones. Le siguen la lesión de rodilla, tobillo y espalda baja.

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Conocida como el Síndrome del Hombro del Nadador, la mayor incidencia de esta lesión se da en atletas jóvenes (en promedio de 18 años de edad), asimismo suele aparecer en los nadadores de estilo libre, seguido por nadadores de mariposa y espalda, y en nadadores de velocidad.

Algunas de las principales causas que provocan la aparición de esta lesión son:

-Por sobre uso (carga de entrenamiento).

-Por mal uso (técnica de nado no adecuada).

-Laxitud e inestabilidad articular.

-Incremento brusco de la carga de entrenamiento.

Victor Montero, quien es miembro del American Swimming Coaches Association (ASCA) y se desempeña actualmente como fisioterapeuta de la Selección de Natación Juvenil de Venezuela, recomienda los siguientes tips para reducir el riesgo de lesionarse al practicar natación:

1 Trabajar los músculos.- Además de la preparación física común de un nadador, se debe trabajar la musculatura específica del hombro y tren superior (pecho y espalda alta). Para hacerlo, se deben incluir ejercicios de fuerza con resistencia (utilizando ligas, mancuernas y/o poleas), ejercicios de estabilidad, entrenamiento funcional y de flexibilidad.

2 Trabajar la técnica de nado.- En todo momento se debe trabajar en el perfeccionamiento de la técnica de nado. La adecuada ejecución de los gestos técnicos no solo evitará lesiones, también va significar una mejora en el rendimiento.

3 Manejar adecuadamente las cargas de trabajo.- El cuerpo debe ir adaptándose poco a poco al ejercicio. La adaptación se refiere a los cambios que se producen en el cuerpo por efecto del entrenamiento. Los cambios bruscos pueden traer como consecuencia lesiones.

4 El uso de paletas debe ser supervisado por un entrenador.- Existen en el mercado una gran variedad de modelos y tamaños de paletas, por lo que se debe buscar las más adecuadas para nuestra fuerza, estatura y nivel de entrenamiento.

 

Fuente: i-Natación

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