Correr de forma constante es un ejercicio que trae consigo un importante número de beneficios, tanto físicos como mentales. Sin embargo, al ser un deporte de alto impacto, también es una de las actividades físicas en las que se ser corre un riesgo importante de lesión.

Se calcula que, cada año, aproximadamente un 40% de las lesiones durante las carreras son lesiones de rodilla, y al menos un 13% de atletas reportan tener dolor de rodilla una vez al año.

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Gran parte de estas lesiones se deben a la denominada ‘rodilla del corredor’, también conocida como ‘síndrome del estrés rotulofemoral’, una de las principales lesiones que aquejan a los corredores.

¿Qué es?

El término ‘rodilla del corredor’ es utilizado por médicos para referirse a una serie de afecciones de la rodilla, como por ejemplo, el síndrome de dolor femororrotuliano y la condromalacia rotuliana. Es la lesión más común entre los corredores (profesionales y amateurs).

Aparece como consecuencia de la sobrecarga, e igualmente puede afectar a otros atletas que realizan actividades donde se requiere la flexión constante de la rodilla, como el ciclismo, el salto o el esquí. Asimismo, esta lesión puede aparecer durante o tras realizar carreras largas, tras pasar periodos prolongados estando sentado, o mientras se bajan cuestas o escaleras.

En términos simples, la rodilla del corredor se produce cuando se inflama el cartílago que se encuentra en la parte posterior de la rótula. La rótula es el hueso situado en la cara anterior de la rodilla, su función consiste en articular el movimiento de esta parte del cuerpo.

Síntomas

-Sensibilidad o dolor en ambos lados de la rótula.

-Hinchazón en la rodilla.

-Dolor intenso cuando se dobla la rodilla, por ejemplo al caminar, arrodillarse, agacharse o correr.

-Dolor al estar sentado mucho tiempo con la rodilla flexionada.

-Sensación de estallido o chasquido, o de que la rodilla está fallando.

¿Cómo prevenirla?

-Calentando y realizando elongaciones antes de correr o de realizar alguna otra actividad intensiva de la rodilla.

-Estirar tras terminar de realizar la actividad física.

-Cuidar que nuestro peso se mantenga saludable según nuestro género y estatura.

-Utilizar el calzado adecuado para correr.

-Tratar de correr sobre superficies suaves y planas.

-Incrementar la intensidad de los ejercicios gradualmente.

-Evaluar la opción de utilizar rodilleras para hacer ejercicio.

 

Fuentes: TeensHealth, Runner’s World

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