Entrenar por las mañanas está asociado con grandes beneficios para la salud. Sin embargo, llevar a cabo esta práctica provoca que en muchas personas surja el dilema: desayunar o no antes de entrenar.

Se trata de una duda que atormenta principalmente a las personas que recién comienzan a desarrollar una rutina de actividad física matutina, ya sea que se trate de salir a correr, ir al gimnasio, practicar ejercicios cardiovasculares, nadar, o cualquier otro deporte.

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Para conocer qué es lo mejor para ti, a continuación te expondremos algunas de las ventajas y desventajas de ambos escenarios:

Ventajas de entrenar sin desayunar

-Ligereza y sensación de mayor agilidad.

-Facilita la pérdida de peso.

-Logra un mejor nivel hormonal (aumenta la segregación de hormona del crecimiento, lo cual es importante para quienes busquen aumentar su masa muscular).

Desventajas de entrenar sin desayunar

-Catabolismo muscular (sufrir pérdida de tejido muscular en personas con un metabolismo acelerado).

-Fatiga (sobre todo en quienes están acostumbrados a desayunar temprano).

-Carencia de fuerza.

-Sensación de hambre.

Ventajas de entrenar tras haber desayunado

-Mayor energía.

-Menor sensación de fatiga y de hambre, lo que permite un mejor desempeño (sobre todo en entrenamientos de fuerza).

Desventajas de entrenar tras haber desayunado

-Sensación de pesadez (sobre todo cuando se practica ejercicio cardiovascular).

-En algunas personas pueden aparecer problemas estomacales.

Entonces, ¿qué es mejor: desayunar antes de entrenar o después? La respuesta, al igual que como sucede con la mayoría de dudas entorno al ejercicio es que depende de cada persona.

En deportistas profesionales y de alto rendimiento, desayunar antes o después de los entrenamientos no supone gran diferencia, pues su cuerpo y organismo están acostumbrados a ambos escenarios.

Sin embargo, en el caso de los deportistas amateurs, o quienes recién inician, entrenar sin desayunar no es lo más recomendado por especialistas en salud. Ya que, al no estar acostumbrados a la actividad matutina, lo más seguro es que su cuerpo lo resienta de forma negativa.

Lo ideal es probar y alternar. Es decir, experimentar por cuenta propia cómo nos sentimos entrenando con y sin desayunar, y tomar una decisión a partir de nuestras conclusiones y la asesoría de un especialista.

Si tu decisión es desayunar antes de entrenar, lo ideal es tomar un desayuno rico en proteínas y bajo en grasas, donde se incluyan alimentos como claras de huevo, avena, frutas y lácteos desnatados, por ejemplo.

 

Fuentes: Fitónica, SportsLife

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