Los beneficios de practicar deporte van mucho más allá del aspecto físico, ya que está comprobado que la actividad física ayuda a mejorar el rendimiento de la salud mental, cognitiva y emocional.

Sin embargo, y como sucede en todos los aspectos de la vida, un exceso o una mala práctica del deporte puede resultar contraproducente.

Uno de los principales efectos negativos de sobrecargarse del deporte es que afecta la salud emocional, ya que puede llegar a generar estrés. Este fenómeno es conocido por algunos entrenadores y expertos como la ‘paradoja del estrés del deportista’.

¿En qué consiste?

Es bien conocido que practicar deporte es, en principio, una excelente idea para eliminar o combatir el estrés que genera el día a día. No obstante, el problema -y la paradoja- surge cuando el estrés se traslada a la actividad deportiva, por lo que no se elimina, sino que simplemente se mueve de sitio.

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Si bien puede sonar como un problema poco frecuente, lo cierto es que varios expertos destacan que suele ser un comportamiento bastante habitual entre los deportistas de fondo.

Se traduce en personas que se sienten ‘obligadas’ a rendir mejor en algún deporte y cumplir con ciertas metas, como correr un maratón o participar en un triatlón por obligación, y no realmente por gusto.

¿Cómo evitarla?

Esta paradoja suele surgir principalmente por dos motivos:

-Incertidumbre (mantener unas expectativas negativas sobre lo que somos capaces de conseguir o por no valorarnos demasiado).

-Miedo al fracaso y a las consecuencias negativas que sucederían en un futuro o por las propias opiniones que tengan los demás de nosotros.

Para evitarla, los expertos recomiendan llevar a cabo acciones como:

1 Cuidar de nuestro cuerpo. Llevar una alimentación saludable, dormir lo suficiente por las noches y mantenerse bien hidratados, sobre todo los días que entrenemos.

2 Aprender y practicar técnicas de relajación.

3 Practicar alguna actividad física distinta del deporte que practicamos comúnmente. Es decir, si eres corredor, ocupa un día o dos de la semana para nadar, andar en bici o simplemente caminar.

4 Ser exigentes, pero no en exceso. Lo ideal es esforzarnos y ejercitarnos cuando podamos hacerlo, pero nunca exigirnos de más, ya que esto puede causar problemas de lesiones y emocionales.

 

Fuente: SportLife, Kid’s Health

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