Afortunadamente, vivimos en una época donde la mayoría de las personas han comenzado a tomar consciencia sobre la importancia de la cultura del deporte y la actividad física.

Esto ha ayudado a la popularidad abrumadora que tienen deportes como el running. Y también ha servido de plataforma para que surjan actividades físicas alternativas y con igual número de beneficios. Un buen ejemplo es el power walking.

También conocido como smart walking, el power walking se trata básicamente de caminar, poniendo especial énfasis en el ritmo, la respiración y postura.

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Si bien en un inicio nació como una alternativa para aquellas personas que, debido a diversas condiciones, no podían correr de forma frecuente (falta de condición física, lesiones, problemas con las articulaciones, etc.), actualmente también es una técnica utilizada por los propios corredores, durante el denominado entrenamiento cruzado.

Beneficios

Caminar rápido es la opción ideal para las personas que “quieren hacer deporte de forma moderada pero no tienen un estado físico óptimo o están comenzando a correr”, describió el doctor Carlos J. Díez Sánchez, director gerente del hospital La Moraleja, en Madrid, España.

De acuerdo con el especialista, entre los principales beneficios a la salud que aporta el power walking se encuentran:

-No hay impacto, por lo que las articulaciones no sufren tanto como ocurre cuando corremos.

-Aumenta la capacidad cardiorrespiratoria.

-Disminuye la tensión arterial y el riesgo de enfermedades coronarias.

-Retrasa la osteoporosis.

-Aumenta la masa muscular y la flexibilidad.

-Ayuda a controlar el peso.

-Fortalece las articulaciones.

-Mejora la respuesta inmunológica ante enfermedades comunes.

-Facilita el proceso digestivo.

-Mejora la tolerancia a la glucosa.

-Colabora en la disminución del colesterol.

¿Cómo es una sesión de power walking?

Comúnmente, una sesión de entrenamiento de este tipo suele durar entre 45 y 60 minutos. Durante este lapso de tiempo, no dejaremos de caminar, y se realizan cambios de ritmo (se camina a diversas velocidades durante diferentes lapsos de tiempo: 10 minutos de caminata ligera, seguidos de 10 de caminata intensa, por ejemplo).

Al igual que sucede en otros deportes como la carrera o el spinning, las personas pueden diseñar distintos tipos de sesiones con velocidad progresiva y cambios de ritmo.

 

Fuentes: El País, Vitónica

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