El equilibrio suele ser una cualidad subestimada por la mayoría de las personas. Sin embargo, se trata de una pieza fundamental para los deportistas, y es igual de importante para la vida diaria.

Como deportistas, la mayoría de los entrenamientos están planificados para cumplir metas relacionadas con la mejora de las cualidades físicas básicas, también conocidas como capacidades condicionantes, y que son:

-Fuerza

-Resistencia

-Velocidad

-Flexibilidad

Por lo que suele descuidarse a las cualidades motrices -también llamadas capacidades coordinativas- como lo son la coordinación y el equilibrio.

Básicamente, el equilibrio es la cualidad que nos permite sostener el cuerpo en cualquier posición, es nuestra arma natural para hacerle frente a la ley de la gravedad.

En el ámbito deportivo, el equilibrio es decisivo para conseguir mejorar la agilidad y prevenir caídas mientras corremos, por ejemplo. Mejora la fluidez de nuestros movimientos e incluso ayuda a la prevención de lesiones.

Al igual que nuestros músculos, el equilibrio necesita ser alimentado con ejercicios y rutinas cotidianas. Para evitar el declive de esta cualidad es bueno incluir actividades deportivas como andar en bicicleta, montar a caballo o patinar, ya que todas ellas implican un gran enfoque en el equilibrio.

Si no tienes la oportunidad de practicar alguna de estas actividades, existen otras al alcance de todos y se pueden realizar casi en cualquier lugar donde te encuentres, como pueden ser:

-Flexiones.- Además de fortalecer brazos, piernas y abdomen, también sirven para mejorar el equilibrio y la coordinación.

-Tabla lateral.- Igualmente ayuda a fortalecer músculos y articulaciones.

-Postura de árbol.- Este ejercicio es ideal para poner a prueba tu equilibrio, incrementar tu flexibilidad y cuidar tus articulaciones.

 

Fuente: SportLife, Salud180

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