Para las mujeres que practican un deporte o llevan un ritmo de vida muy activo, con constantes entrenamientos, la llegada del periodo menstrual suele ser un dolor de cabeza, ya que puede llegar a afectar su rendimiento.

Ya sea que se trate de deportistas amateur o de alto rendimiento, los síntomas propios del periodo menstrual suelen influir más de lo que se espera en el entrenamiento y rendimiento deportivo, indica la doctora Mona Shangold, experta del Centro de Salud y Deporte para Mujeres de Filadelfia, en Estados Unidos.

De acuerdo con la especialista, el periodo menstrual, como tal, no afecta el desempeño, “pero los síntomas son los encargados de hacer todo más difícil. La fatiga, los cólicos y la inflamación pueden afectar tu rendimiento y sobretodo tu velocidad [en el caso de las corredoras]”.

Sin embargo, no hay ninguna razón médica para que las mujeres detengan su entrenamiento durante los días que dure su periodo menstrual. Expertos en salud y ejercicio recomiendan a las mujeres apegar sus planes de entrenamiento a su ciclo menstrual. De manera que logren evitar que los cambios hormonales afecten su rendimiento.

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En el caso de las deportistas de alto rendimiento, por ejemplo, los entrenamientos se programan tomando en cuenta los ciclos menstruales, y se planifican conforme a las competiciones que se vayan a tener, con el fin de intentar llegar a la competición en el momento más oportuno, hormonalmente hablado.

Isabel del Barrio, triatleta española y entrenadora personal, señala que planificar mejor cada entrenamiento o la nutrición puede ayudar a alcanzar sus metas a las mujeres deportistas sin que su rendimiento se vea afectado por su periodo menstrual. Para lograrlo, recomienda los siguientes consejos:

Semana 1 (o menstrual).- “La peor semana para entrenar y obtener resultados, ya que se produce una dilatación de los vasos sanguíneos, disminuye la hemoglobina y por ello la capacidad del transporte de oxígeno”, señala. Por ello, recomienda que durante esta semana se lleven a cabo entrenamientos de bajo impacto y poco tiempo, centrados en ejercicios de calentamiento, trabajo de calidad de movimiento o entrenamiento funcional.

Semana 2 (o postmenstrual).- Es la semana óptima para entrenar, pues “se presentan los mayores niveles de estrógenos y estradiol, y la progesterona aún tiene niveles bajos”, por lo que las cargas e intensidades se asimilan mejor, explica y aconseja realizar trabajo de resistencia aeróbica o entrenamiento de fuerza con cargas, pues “en este momento los depósitos de glucógeno están llenos y se genera más masa muscular”.

Semana 3 (o ciclo de ovulación).- Sigue siendo una buena semana para los entrenamientos. La experta recomienda realizar ejercicio cardiovascular ligero (porque en esta fase aumentan los niveles de cortisol) o trabajo de intervalos de alta intensidad.

Semana 4 (o premenstrual).- La especialista señala que esta es la semana menos óptima para entrenamientos de alta intensidad o con cargas, debido a que el nivel de estrógenos es muy bajo y se suele retener más líquidos, por lo que aconseja realizar ejercicios de intensidad moderados.

 

Fuente: EFE Salud, Runner’s World

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