no-te-rindasGeneralmente, cuando tomamos la decisión de luchar por un sueño o un objetivo lo hacemos emocionados y muy positivos de que sí lo vamos a lograr. Sin embargo, el camino nunca es fácil o al menos no lo es en la mayoría de los casos.

Les voy a platicar mi historia; hace un año me incursioné en el mundo del triatlón. Si bien es cierto que toda mi vida había practicado deporte (tenis, voleibol, natación, fútbol, gimnasia, entre otros) nunca había practicado uno tan demandante. Además, para cuando decidí aventurarme en estas tres disciplinas llevaba 4 años sin mover un dedo, la licenciatura me había absorbido por completo.

El 22 de agosto del 2013 hice mi primer triatlón y me enamore de este deporte. A raíz de este evento decidí que mi objetivo sería lograr clasificar a un mundial, digo también hay que ser realistas y ser elite estaba «out of my league», pero estaba convencida de que con mucho esfuerzo y dedicación podría llegar a mi objetivo.

El camino no ha sido nada fácil, el entrenador que en su momento tenía se fue de México a seguir su sueño como entrenador en Australia. Por la premura de la noticia y dado que el Triatlón La Paz estaba a la vuelta de la esquina, tomé la decisión de seguir con entrenamientos en línea. Debo decir que este tipo de entrenamiento requiere de mucha fuerza de voluntad y ser 100% pro activo, de lo contrario, un mal día, que todos tenemos, nos puede acabar y llevarnos a no cumplir los entrenamientos de la forma correcta o simplemente no hacerlos al no sentir la presión del entrenador.  Durante esta etapa vi como muchos compañeros abandonaban el barco y decidían buscar otros entrenadores, pero yo aguanté. Veía como el esfuerzo y la dedicación rendían frutos, asistí al Triatlón de Monterrey y luego Tequesquitengo; en cada evento veía como mi posición mejoraba. Dicen que no se puede comparar un evento con otro, ya que las rutas y el clima varían mucho entre uno y otro. Lo que es un hecho es que yo veía como mis tiempos mejoraban.

Después de 8 meses y dado que Australia está del otro lado del mundo, la comunicación con el entrenador se volvió nula. Me tocaba el evento principal del año el Triatlón de Veracruz en donde el objetivo era entrar en los primeros 10 lugares. No se logró. Tenía una sobrecarga de entrenamiento y las condiciones climáticas estaban peor que un año antes. Corrí más lento que nunca, literal, las piernas no respondieron como yo esperaba. Emocionalmente acabé destruida.

Después de dos semanas de darle vueltas y vueltas y tras el mal resultado en Veracruz era momento de tomar una decisión; cambiaría de entrenador y seguiría luchando por mi sueño. El camino, no ha sido fácil. Hay días que no me quiero levantar porque estoy cansada o hace demasiado frío; pero me levanto y voy a entrenar. Hay otros días en los que me levanto con la mejor actitud y cuando veo que no saco los tiempos que me piden me frustro, pero aun así sigo y doy lo mejor de mí y al día siguiente me levanto a entrenar  nuevamente.

Todos vamos a enfrentar diferentes obstáculos, emocionales, económicos o hasta circunstancias alternas que muchas veces están fuera de nuestras manos, pero lo importante es estar seguro de lo que queremos alcanzar. Yo me encuentro en el camino y estoy segura que si sigo entrenando y esforzándome mis tiempos seguirán mejorando. Es cierto, que llegar a un mundial es un sueño ambicioso y no será un camino corto y mucho menos fácil, pero dicen que para alcanzar el éxito se necesita sólo del 1% de inspiración y un 99% de transpiración, y eso es el esfuerzo.

Escrito por: Dasha Carranza Ramírez
Triatleta y amante del deporte.
Instagram: @dashamaria.mx

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