En general, en el ámbito deportivo es muy común que existan diversos mitos. Los cuales, la mayoría de las veces, suelen pasar por ciertos los deportistas que recién comienzan a practicar alguna actividad con relativa frecuencia.

Varios de ellos tienen que ver con el apartado de la hidratación. Está bien documentado que hidratarse adecuadamente es fundamental no solo para tener un óptimo desempeño deportivo, sino para el bienestar general de las personas.

Sin embargo, hablar de una adecuada hidratación va mucho más allá que la cantidad de vasos de agua que se deben tomar al día, en especial entre las personas que practican deporte.

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Una óptima hidratación también depende de los niveles de sodio, sudor y orina, así como de la clase de alimentos que se consumen.

En este sentido, algunos de los mitos más comunes en cuanto a hidratación que los deportistas deben dejar de creer que son ciertos incluyen:

1 La hidratación solo se centra en el agua

El balance ideal de hidratación depende de la cantidad de sudor, la elevación y la dieta que se lleva. “Una dieta saludable proporciona alrededor del 20% de la ingesta de líquidos”, aseguró Kim Schwabenbauer, entrenador de triatlón en Estados Unidos.

Para mantener niveles óptimos de agua en el cuerpo, los deportistas pueden optar por incluir en su dieta alimentos como la sandía, la toronja, el pepino, el brócoli, las manzanas, uvas, bayas, limón, kiwi, piñas y naranjas.

2 La hidratación no repercute directamente en el rendimiento

Tener incluso una deshidratación menor puede afectar negativamente el rendimiento físico y cognitivo de una persona, así como su salud en general.

La deshidratación reduce la cantidad de líquido que circula en el torrente sanguíneo, lo cual provoca que el corazón trabaje más, limita la capacidad del cuerpo para enfriarse y fatiga de forma prematura los músculos.

3 Basta con toma cierta cantidad de vasos con agua al día

Como sucede con la alimentación, no hay una cantidad ‘mágica’ de vasos con agua al día que deben consumir todas las personas.

El cálculo varía en cada persona, e incluso en determinados días. Depende del peso corporal, el nivel de actividad física y la temperatura. Esto significa que las necesidades de líquidos pueden variar cada día.

En los días en que no se realice ejercicio, se debe evaluar la orina. Una orina oscura a menudo refleja deshidratación, mientras que una orina demasiado clara puede significar un exceso de líquidos.

En los días de entrenamiento, es recomendable pesarse antes y después de la rutina. Por cada 450 gramos de peso que se hayan perdido, se debe beber de 2 a 3 tazas de líquido para restablecer el equilibrio.

 

Vía: Runner’s World

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