Mejorar los tiempos en una competición, correr más kilómetros, levantar más peso, pedalear con mayor intensidad… son algunos ejemplos de las metas planteadas por deportistas amateurs en todo el mundo.

Para conseguirlo, la piedra angular son los entrenamientos. Si bien el trabajo duro es necesario para progresar, esto no quiere decir que algunos cálculos estén de más.

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Se conoce como esfuerzo percibido al sistema de escalas que permite clasificar la intensidad de las actividades físicas a través de las propias sensaciones que siente una persona que las realiza.

¿Cómo funciona?

Una de las más conocidas es la escala de Borg, la cual es una forma de categorizar la dificultad de los esfuerzos durante una actividad física o deportiva, mediante las sensaciones que emite el cuerpo.

Funciona de forma bastante sencilla. Basta con poner atención a las respuestas fisiológicas de tu cuerpo para identificarlos y saber categorizar en que momento de intensidad te encuentras.

¿Cuáles son sus ventajas?

Recurrir al esfuerzo percibido trae consigo algunas ventajas, entre las que se encuentran:

-Son de gran utilidad para personas que cuentan con menor experiencia realizando ejercicio.

-Accesibles, ya que no se necesita tecnología para poder utilizarlas.

-Seguras y eficaces.

-Adaptadas a cualquier persona.

En el siguiente cuadro se muestran algunos ejemplos de cómo medir el esfuerzo percibido:

 

Fuente: SportLife

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