Como corredor o corredora, la ventaja de entrenar a última hora de tu itinerario es que tienes todo el día para consumir los nutrientes necesarios para llenar al máximo tus depósitos de energía. Sin embargo, es importante enfocarse en ciertos alimentos para lograrlo.

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Lo recomendable es comer alimentos que sean fáciles de digerir y que no caigan como una piedra en el estómago. Evita los frijoles, los garbanzos, el repollo, el brócoli o la coliflor. Come al menos tres horas antes de tu carrera; sin embargo, antes del entrenamiento, te puedes servir una botana o «snack» saludable —un puñadito de nueces, un plátano o un poco de pan integral con queso fresco—, para darte ese empujoncito que te pondrá en marcha.

Lo ideal es que ingieras un snack que combine carbohidratos complejos con proteína –en una proporción de 3:1– antes del entrenamiento.

Asimismo, es fundamental que no te saltes la comida o cena de después de entrenar, ya que es muy importante para una perfecta recuperación. Puedes ingerir un menú con carbohidratos para reponer la energía consumida, proteínas para la regeneración muscular y grasas esenciales para asimilar las vitaminas. En el caso de la cena, por ejemplo, prueba opciones ligeras como yogur griego con un poco de fruta fresca, frutos secos o cereal integral.

 

Fuente: Runner’s World

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