La dieta ideal para una corredora o corredor matutino incluye un desayuno abundante al menos una hora y media antes de la carrera. Sin embargo, si deseas entrenar antes de comenzar a trabajar o iniciar tus actividades del día, tampoco es cuestión de levantarte a las 5 de la mañana para desayunar. En tal caso, ingiere algo ligero como una tostada integral, un pequeño tazón de avena o un plátano. La noche anterior toma una cena equilibrada: pescado o pollo o lentejas (fuente de proteína) y carbohidratos en forma de verduras al vapor, papas o arroz integral.

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Pero si tienes tiempo por la mañana, elige de nuevo el tazón de avena –esta vez de un mayor tamaño– y añádele fruta fresca. También puedes incorporar un poco de pan integral con queso blanco, un pan francés, un poco de jamón serrano y un puñado pequeño de nueces. De esta forma, obtendrás todas las proteínas, carbohidratos y grasas que requieres para tu carrera.

Asimismo, si no tienes mucha hambre antes de entrenar pero quieres sentirte más satisfecho(a), puedes prepararte un batido saludable con medio litro de leche de avena o agua, un plátano y dos cucharadas de avena en polvo. Con ello, tendrás la energía y vitaminas necesarias para tu entrenamiento, pero no dejes de comer algo después de entrenar. Recuerda que como corredor(a), nunca debes infravalorar el esfuerzo de una carrera, por muy bueno(a) que seas y por poco que te cueste.

 

Fuente: Runner’s World

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