Cuando se practica deporte de forma frecuente, algunas veces no somos conscientes de la importancia que tienen las funciones fisiológicas, como el descanso, para nuestro organismo.

Al igual que ocurre con otros deportes, quienes practican natación deben descansar para evitar el sobreentrenamiento, y con ello reducir el riesgo de lesiones, regenerar el organismo y rendir más.

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Cuando se habla de descanso existen dos tipos: el pasivo y el activo.

-Descanso Pasivo (o total).- Es cuando no se realiza ningún tipo de actividad física. Se debe incluir al menos un día de este tipo de descanso a la semana para rendir mejor en la actividad física futura.

-Descanso Activo.- Es cuando se realiza actividad pero a un ritmo menor de lo habitual, con una baja intensidad tanto muscular como cardiovascular. También son conocidos como entrenamientos de regeneración o recuperación activa.

¿Cuándo incluir el descanso activo?

Este tipo de descanso es fundamental para el organismo, ya que con él no se gana fuerza ni resistencia, simplemente sirve para regenerar.

Los especialistas recomiendan incluir uno o dos días de descanso activo a la semana. Por ejemplo, el día después de haber realizado un esfuerzo físico importante o un entrenamiento más duro de lo normal.

Con ayuda del descanso activo, el flujo sanguíneo volverá a los músculos, ayudando a limpiar los residuos, mientras se oxigenan y proporcionan nutrientes a la musculatura.

El tipo de descanso activo variará en función de la actividad física que se estén realizando, del nivel físico y de la intensidad del entrenamiento.

Ejemplo

Un ejemplo de descanso activo para quienes practican natación consiste en realizar un afloje de 400 metros, seguido de 6×100 a un paso intermedio, saliendo con 30 segundos más de descanso que en los 100’s habituales. Al finalizar, 200 metros suaves serán suficientes para terminar esta sesión.

 

Fuente: Triatloners, Triatlón Online

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