El término de frecuencia cardíaca puede sonar como algo muy técnico, sin embargo, se trata de una simple medida que consiste en determinar la cantidad de veces que late el corazón en un determinado tiempo.

¿Por qué es importante? Conocer nuestra frecuencia cardíaca resulta fundamental tanto si practicamos algún deporte en particular como si no, ya que es un indicador de nuestra salud cardíaca.

En el deporte, conocer la frecuencia cardíaca es de gran utilidad ya que nos dice mediante números y objetivamente cómo nos estamos adaptando a un nuevo deporte o una nueva sesión de entrenamiento.

Todas las personas que realizan actividad física moderada deben tener en cuenta cuál es la frecuencia cardíaca normal, de acuerdo a su edad y la constancia con que hacen ejercicio.

Para medir la frecuencia cardíaca antes o después de hacer deporte se debe utilizar un pulsómetro para deportistas, o un reloj deportivo especial.

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La frecuencia cardíaca se expresa normalmente en pulsaciones por minuto. La frecuencia cardíaca normal oscila entre 50 y 100 latidos por minuto en las personas adultas.

Sin embargo, existen diferentes factores que afectan dicha frecuencia, como por ejemplo la edad, la hora del día, la temperatura o la genética. Estos factores alteran nuestras pulsaciones y hacen que la frecuencia aumente o disminuya.

Cabe destacar que los latidos del corazón no son iguales en todas las personas, depende mucho del estilo de vida que lleva cada una. Los valores normales de la frecuencia cardiaca varían dependiendo si la persona esta en reposo o si esta ejercitándose.

Según recientes estudios, la frecuencia de cardíaca en un adulto puede oscilar de la siguiente manera según su nivel de actividad física:

-Adulto sedentario en reposo: entre 70 y 90 pulsaciones por minuto.

-Adulto sedentario realizando ejercicio aeróbico: entre 110 y 130 pulsaciones por minuto.

-Adulto sedentario realizando ejercicio intenso: entre 130 y 150 pulsaciones por minuto.

-Deportista amateur en reposo: entre 60 y 80 pulsaciones por minuto.

-Deportista amateur realizando ejercicio aeróbico: entre 120 y 140 pulsaciones por minuto.

-Deportista amateur realizando ejercicio intenso: entre 140 y 160 pulsaciones por minuto.

-Atleta en reposo: entre 40 y 60 pulsaciones por minuto.

-Atleta realizando ejercicio aeróbico: entre 140 y 160 pulsaciones por minuto.

-Atleta realizando ejercicio intenso: entre 160 y 200 pulsaciones por minuto.

 

Fuente GuíaFitness

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