Nadar de espalda es una de las técnicas que requieren más empeño para dominarse en natación. No obstante, con trabajo y dedicación se puede mejorar sin problema alguno.

Algunas personas suelen pensar que nadar a espalda es igual que nadar a crol pero boca arriba. Lo cierto es que, aunque ambos estilos tienen cosas en común, nadar a espalda suele tener más complicaciones.

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La principal complicación de esta técnica de natación es el cambio de orientación, ya que el desplazamiento se realiza sin mirar hacia delante, un detalle que puede llegar a generar inseguridad -sobre todo en nadadores novatos- por el miedo de golpearse con la pared o en un brazo.

Consejos

Para aprender a dominar y mejorar esta técnica de natación, se recomienda llevar a cabo acciones como:

1 Piernas.- Uno de los errores más comunes es intentar sacar las rodillas por encima del agua. Para corregirlo, se sugiere realizar un ejercicio con la tabla, colocándola sobre las rodillas para evitar sacarlas.

2 Rolido.- Se trata del giro a izquierda y derecha de unos 45 grados de los hombros sobre el eje longitudinal de nuestro cuerpo. Para mejorarlo, coloca la tabla sobre el pecho y tómala como si fuese un muñeco. Da seis patadas y una brazada. Recuerda tocar la barbilla con el hombro para realizar un buen rolido.

3 Posición horizontal.- Con ayuda de un pull buoy, colócalo en la frente para evitar bajar el mentón. De esta forma evitarás que el cuerpo se hunda.

4 Nado suave.- Al final de tus entrenamientos dedica unos metros suaves a nadar espalda. De esta forma conseguirás relajar los músculos que has trabajado durante tu entrenamiento.

5 Pinza.- Muchas veces, al nadar espalda, a varias personas les puede resultar molesta el agua que entra en la nariz, por lo que la recomendación es usar una pinza para la nariz.

 

Fuentes: SportLife, Decathlon

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