Nadar es una actividad física que, de practicarse de forma cotidiana, trae consigo una amplia gama de beneficios, independientemente de la edad.

En adultos, practicar natación ayuda a mejorar la capacidad pulmonar, a favorecer la condición física, proteger las articulaciones y reducir el estrés.

En el caso de los niños, nadar les permite trabajar su agilidad, flexibilidad y coordinación. Aspectos que son fundamentales durante su crecimiento.

Te recomendamos: Todo lo que debes saber sobre enseñarle a nadar a un niño

Asimismo, se trata de una práctica que fomenta en los pequeños la socialización y el respeto hacia los demás.

Sin embargo, es importante que los adultos aprendan cómo practicar natación con los niños, ya que hacerlo como comúnmente se hace con adultos puede llegar a abrumarlos y alejarlos del agua.

Aprender jugando

Como sucede con cualquier otro deporte, los expertos sugieren que la práctica de natación en los niños comience como un juego, y a partir de ahí ir trabajando los aspectos técnicos.

Para conseguirlo, se recomienda ir poco a poco:

1 Recurrir a ejercicios que en realidad sean juegos, como por ejemplo invitarlos a tomar una pelota con las dos manos y caminar en línea recta, por una zona de la piscina en donde puedan ir a pie, hasta llevarla al otro extremo de la piscina.

2 Tras varias repeticiones correctas, el siguiente paso será invitarlos a levantar los pies del suelo e impulsarse con ellos para llegar a la meta.

3 Cuando el niño pueda nadar sin problemas por sí solo, el mismo juego de la pelota puede servir para mejorar su respiración en el agua. ¿Cómo? Llevando la pelota de un extremo a otro pero esta vez soplando para moverla. Este método les puede enseñar a respirar mejor, tomar aire cuando la cabeza está fuera del agua y controlar su capacidad pulmonar.

4 Para trabajar en un nivel más avanzado, se puede comenzar con ejercicios para mejorar la técnica. Lo ideal es que los pequeños alternen entre los diferentes estilos para hacer la sesión más dinámica: 10 metros de crol y 10 metros de espalda son un buen comienzo.

Los padres, o adultos que los supervisen, siempre deben estar atentos para ayudarle al niño a corregir cuando no esté realizando bien algunos de los puntos clave, como la respiración o la brazada. Siempre a través del juego, ya que es la mejor manera para que el niño aprenda a nadar divirtiéndose.

 

Fuente: SportLife

Comments

comments

Compartir