La frecuencia cardíaca no es otra cosa más que las veces que nuestro corazón late por unidad de tiempo. Comúnmente se expresa en pulsaciones por minuto.

Se trata de un valor muy importante en el deporte, ya que nos dice numéricamente, objetivamente y rápidamente las adaptaciones al ejercicio que se están produciendo en nuestro cuerpo.

Cabe destacar que los sistemas de para monitorear la frecuencia cardíaca constan de dos elementos (un transmisor y un receptor) que se comunican de forma inalámbrica (por señales de radio).

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Actualmente no hay un sistema de transmisión inalámbrico estándar, sino que en el mercado hay diferentes sistemas que son totalmente incompatibles entre sí. Por ello, es importante conocer estos sistemas, de manera que podamos garantizar que al adquirir un sensor determinado este sea compatible con el dispositivo receptor que tengamos, un reloj, smartphone, etc.

1 Frecuencia de 5 KHz.- De los cuatro sistemas, este es el único analógico. Al tratarse de una señal de baja frecuencia, su característica especial es la capacidad que tiene de propagarse por el agua con una baja atenuación. Por este motivo los transmisores de frecuencia cardíaca diseñados para enviar datos de pulso en tiempo real al receptor dentro del agua utilizarán necesariamente este sistema.

2 Sistema W.I.N.D.– Se trata de un sistema digital exclusivo presente solo en algunos dispositivos de determinadas marcas. Actualmente este sistema está en desuso y no es compatible con los nuevos modelos que estén en el mercado.

3 Sistema ANT+.- Es un sistema de transmisión digital que utiliza la banda de 2,4 GHz. Debido a la señal de muy alta frecuencia que utiliza, presenta una desventaja frente al sistema analógico de 5 KHz, y es que la atenuación de esta señal al transmitirse por el agua es muy elevada (sólo es capaz de propagarse unos pocos centímetros). Por ese motivo no es posible usar monitores de frecuencia cardíaca en tiempo real con ese sistema en la piscina o en aguas abiertas.

4 Bluetooth.- Es un sistema digital que opera en la banda de 2,4 GHz, y que hizo su aparición en el mercado con la llegada de los smartphone. Al operar en la banda de 2,4 GHz tiene los mismos problemas de propagación de la señal en el agua que el sistema ANT+.

Como se puede ver, los dos principales sistemas de transmisión inalámbrica (ANT+ y Bluetooth) presentan una gran limitación a la hora de medir la frecuencia cardíaca en el agua, por lo que la mejor opción es optar por un sensor de frecuencia de 5 KHz.

Un último consejo: lo primero y más importante a la hora de comprar un monitor de ritmo cardíaco es que sea compatible con el dispositivo para seguimiento de actividad física que tengas. Tanto si quieres utilizar un reloj deportivo compatible con un sensor de frecuencia cardíaca como si quieres conectar tu smartphone con el monitor, tendrás que asegurarte de que son compatibles.

 

Fuentes: G-SE, Todo Natación

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