La natación es uno de los deportes más completos, ya que su práctica permite poner en marcha un gran número de músculos, motivo por el que ha sido asociado con múltiples beneficios a la salud en general.

Nadar permite trabajar los múltiples músculos que conforman las extremidades inferiores y superiores, el pecho, la espalda o las caderas. Esta situación provoca que la natación sea un deporte ampliamente recomendado para personas que padecen o tienen un riesgo más alto de desarrollar alguna enfermedad cardíaca.

Su práctica se recomienda puesto que nadar mueve grandes masas musculares y no incrementa bruscamente la tensión o el pulso, factores decisivos para quienes padecen problemas cardíacos. Los estilos más recomendados son braza, espalda o estilo libre.

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La recomendación es practicar natación al menos 150 minutos semanales, divididos en tres sesiones distintas, para así comenzar a notar sus efectos.

Entre los principales beneficios que aporta la natación a la salud cardíaca se encuentran:

1 Permite realizar ejercicio de intensidad moderada sin someter al organismo a sobreesfuerzos.

2 Su práctica no daña las articulaciones, erradicando así posibles dolencias articulares habituales en otras disciplinas.

3 Es un deporte aeróbico, por lo que la contracción cardíaca aumenta su eficacia gracias al bombeo de sangre desde el corazón y facilita la distribución de oxígeno a través de los vasos sanguíneos y una mayor optimización del esfuerzo muscular.

4 En cuanto a la presión cardíaca, al desplazarse en el agua el corazón no tiene que mandar la sangre hacia arriba y hacia abajo, como en otros deportes, evitando así picos de actividad brusca para mantener más controlados los latidos.

5 Nadar presupone un trabajo físico que somete a los músculos de buena parte del cuerpo a un desgaste calórico. Esto provoca que la grasa se vaya reduciendo, y aumenta el fortalecimiento general, de manera que reduce la posibilidad de aparición de factores de riesgo para problemas cardíacos, como el sobrepeso o la obesidad.

6 El trabajo físico regular contribuye a reducir la frecuencia cardíaca tanto en activo como en parado y que el corazón no se desgaste tanto en el desarrollo de sus funciones.

 

Fuentes: Fundación Española del Corazón, Desfibrilador

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