Como todo deporte y ejercicio, la natación requiere de avances paulatinos. No debes precipitarte y querer nadar como un campeón olímpico en apenas unos cuantos días.

La clave para mejorar el rendimiento en natación se encuentra en el entrenamiento. Y para entrenar adecuadamente debemos tener metas.

Al preparar un plan de entrenamiento, la primera meta que debemos determinar es la duración del programa:

-Corto plazo (de 3 a 6 meses)

-Mediano plazo (1 año)

-Largo plazo (4 años)

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Después de definirlo, hay que dividir el tiempo en tres fases:

1 Número de semanas que vamos a pasar en las distintas fases de entrenamiento (técnica, trabajo físico y adaptación en aguas abiertas). Esto dependerá de varios factores, como la experiencia del nadador, su nivel de condición física, edad y la duración total del plan de entrenamiento.

2 Preparar horarios de entrenamiento semanales en cada fase del entrenamiento. Por ejemplo, nadar 3 o 4 sesiones a la semana y 3 o 4 sesiones de piscina por semana. Practicar menos de 3 días cada semana hace casi imposible mejorar, aseguran expertos.

3 Alternar la intensidad de los entrenamientos. Por ejemplo, tras un día de fuerte entrenamiento, seguir con un día de entrenamiento de baja intensidad, como nadar suave o hacer estiramientos.

Si se consigue equilibrar el trabajo técnico y físico en una estructura semanal -o mensual- ordenada y estudiada, podremos aumentar nuestro rendimiento, progresar y mejorar.

Finalmente no olvides descansar. Debes programar un día completo de descanso a la semana para que tu cuerpo se recupere. El descanso forma parte del entrenamiento, pues si tus músculos no descansan, no podrán dar lo mejor de sí.

Como manera ilustrativa, te compartimos el siguiente plan de entrenamiento sugerido para nadadores principiantes:

 

Fuente: Nadadores, Natación Alto Rendimiento

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