Los entrenamientos exigentes son una vía eficiente para mejorar el desempeño de los corredores. Sin embargo, si se exagera se corre el riesgo de padecer fatiga muscular.

Se conoce como fatiga muscular a la pérdida, total o parcial, de la capacidad física para seguir realizando una acción determinada.

Además, este tipo de fatiga no solo empeora la capacidad para practicar una tarea determinada, también perjudica al cerebro en el aprendizaje de nuevas habilidades.

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Cuando ocurre un caso de fatiga muscular, el cuerpo de un corredor no solo se cansa después de repetir varias veces una práctica deportiva o un nuevo entrenamiento -como correr en senderos más técnicos-, el cerebro también lo hace.

¿Cómo evitarla?

Para reducir el riesgo de sufrir una fatiga muscular, especialistas recomiendan seguir algunos consejos, como:

1 Establecer objetivos y planificar los entrenamientos.

2 Reducir la intensidad y evitar el sobreentramiento.

3 Dedicar más tiempo al calentamiento y estiramiento.

4 Trabajar en la técnica de carrera y aumentar la cadencia.

5 Recibir masajes antes y después de los entrenamientos.

6 Descansar adecuadamente por las noches.

7 Alternar el running con otras actividades físicas, como natación o ciclismo.

8 Llevar una alimentación personalizada con ayuda de un profesional.

9 Hidratarse adecuadamente.

 

Fuentes: Escuela de Running, Runner’s World

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