Cuando optamos por un deporte como nuestra práctica favorita, es común que generemos un rutina. La rutina es muy buena para crearnos un hábito, sin embargo, puede llegar a ser negativa cuando tratamos de mejorar.

Eso sucede en el ciclismo. Es muy sencillo caer en una rutina a la hora de salir a pedalear. Si bien igualmente estaremos recibiendo los beneficios que ofrece el ciclismo, nos estancaremos y no podremos mejorar nuestro rendimiento.

Es por ello que, si eres ciclista, hay una serie de hábitos que es mejor evitar si lo que deseas es superar tus propios límites:

1 No poner atención en la alimentación

La alimentación es muy importante para mantener la vitalidad y energía a tope mientras pedaleamos. Entrenar en ayunas, aunque sea a baja intensidad, provoca que, al irse acumulando el esfuerzo y no tener reservas de glucógeno, el músculo pase a ser la fuente de energía. Esto puede provocar pérdida de masa muscular. Lo ideal es comer carbohidratos de absorción lenta antes de entrenar (como el arroz integral) para llenar los depósitos de glucógeno.

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2 Saltarse el calentamiento

Debemos salir 25 minutos antes y calentar bien los músculos, para llegar al entrenamiento con los músculos a tono. Incluso se puede calentar en casa con el rodillo: 15 minutos serán suficientes para llegar con los músculos calientes.

3 No beber frecuentemente

Es fundamental crearse el hábito de beber líquidos, aunque sean pequeños sorbos durante el entrenamiento. Lo importante es que sean constantes. De lo contrario, se puede correr el riesgo de sufrir calambres e incluso contracturas debido a la falta de hidratación en los músculos.

4 No variar los entrenamientos

Hacer siempre lo mismo resulta contraproducente. Debemos tratar de variar los recorridos y de no entrenar siempre en las mismas circunstancias. Un día se puede pedalear en terreno llano, otro en subidas, variar las velocidades, hacer entrenamiento a intervalos, etc.

5 Hacer paradas demasiado largas:

Cuando se realiza un entrenamiento a fondo es común que existan paradas. Sin embargo, debemos evitar que estas sean demasiado largas, no más de 5 minutos. De prolongarlas demasiado tiempo, el cuerpo no responderá igual al retomar la actividad. Si se pueden evitar las paradas, mejor aún.

 

Fuente: Arueda

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