Las aguas abiertas son un escenario que representa todo un reto para los nadadores, incluso para los más experimentados.

Y no es para menos. La variabilidad del clima, la fortaleza de la corriente y otros factores externos provocan que el esfuerzo y la concentración de los nadadores esté a tope.

Es por ello que expertos recomiendan que para dar el paso a la natación en aguas abiertas primero se debe haber entrenado un tiempo considerable en la piscina. Aún con ello, la transición representará un reto.

Te recomendamos: Consejos para comenzar a nadar en aguas abiertas

Al momento de comenzar a nadar en aguas abiertas, es importante que se tomen en cuenta algunos de los errores más comunes y se eviten:

1 Gafas empañadas.- Al nadar en agua fría, el esfuerzo hace que los globos oculares calienten el aire en el interior de las gafas, provocando que el aire se condense y se empañen las gafas. Esto se puede evitar con el uso de aditamentos como sprays antivaho.

2 Nadar en círculos.- La mayoría de las veces, la tendencia es nadar en la dirección opuesta al lado por el que se respira. En aguas abiertas, esto conlleva a nadar en círculos. Para revertirlo, se debe evitar apoyar en el brazo extendido al respirar.

3 Sentir ansiedad.- Es común sentir ansiedad en exceso al momento de adentrarse en aguas abiertas. Para evitarlo, échate un poco de agua en la cara antes de entrar al agua, no te metas de golpe para evitar que se corte la respiración de la impresión. Evita respirar demasiado ya que esto produce un desequilibrio oxígeno-dióxido de carbono que te hará sentirte mal. Por último, al menos las primeras veces, trata de nadar siempre con algún amigo, para sentir mayor seguridad.

4 Cansancio.- Luchar contra la corriente puede desgastar a los nadadores en menos tiempo de lo que calculan. Para retrasar el cansancio, la clave está en saber cuál es el ritmo y la cadencia de brazada.

5 Mareos.- Al estar en posición horizontal durante demasiado tiempo, la sangre se acumula en la parte superior del cuerpo y, al ponerse de pie bruscamente, la combinación de gravedad y el movimiento de las piernas hace que la sangre baje desde la cabeza. Para reducir el riesgo de sufrir mareos tras salir del agua, se recomienda mover mucho las piernas en los últimos 100 o 200 metros de la natación. Esto hace que la sangre fluya hacia los músculos de las piernas y minimiza la diferencia de presión y los mareos.

 

Fuente: Planeta Triatlón

Comments

comments

Compartir