Cuando estás motivado para entrenar, para dar lo mejor de ti y superarte cada día, un poco de lluvia no te detendrá.

Es más, correr con lluvia puede incluso ofrecer una serie de beneficios, como:

-Aumentar la intensidad. Gracias al clima frío, tu cuerpo tardará más tiempo para entrar en calor, por lo cual subes la intensidad de tu velocidad o cadencia sin que el calor corporal te haga sentir cansado y tu cuerpo se mantiene más fresco. Esto te ayuda también a quemar más calorías.

-Activa los músculos. Las superficies resbalosas de las calles o piedras sueltas te obligarán a invertir más fuerza en tus músculos.

-Es muy divertido. Brincar en los charcos y sentir el agua sobre nuestra cara revivirá gratos recuerdos de tu niñez y hará que te diviertas como si fueras un niño nuevamente.

¿Correr bajo la lluvia? Claro que se puede, simplemente toma en cuenta los siguientes consejos para hacerlo de forma segura:

1 Adapta tu equipamiento.- Utiliza prendas para permanecer seco, una gorra para evitar una mala visibilidad, un rompevientos impermeable y transpirable, y emplea un bolsillo estanco para aquellos objetos que no se puedan mojar.

2 Calienta a cubierto.- Realiza tu calentamiento y estiramientos bajo una superficie cubierta para guardar durante más tiempo el calor corporal.

3 Usa tenis y calcetines impermeables.- No utilices calcetines de algodón o telas gruesas para proteger tus pies.

4 Evitar caminos resbaladizos.- El lodo, césped y la tierra serán terrenos que podrán provocar accidentes. Los días de lluvia corre por asfalto o aceras para evitar lesiones.

5 Lleva alguna prenda reflectante.- La ropa reflectante o fluorescente servirá para que las demás personas puedan vernos en condiciones de lluvia, donde la visibilidad es menor.

 

Fuentes: Runner’s World, Muy Sencillo

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