Aunque muchos corredores solo van a nadar cuando sufrieron una lesión o durante un período de recuperación, es un hecho que la natación te ayudará a correr mejor y funciona como un complemento perfecto y efectivo para el entrenamiento de carrera.

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Por ello, aquí te mencionamos algunos beneficios de combinar la natación con el running:

1. Otorga una recuperación activa

Como sabes, la natación es un deporte flotante que es suave y amigable con tus articulaciones. por ello, es una de las mejores soluciones para recuperarte después de un gran esfuerzo o mantenerte en forma cuando debes tomar un descanso de tu carrera. Nadar relaja los músculos y los ejercita suavemente, incluso si sientes rigidez. Asimismo, experimentarás unas sensación de relajación muscular, que es específica de este deporte, después de una sesión en la piscina.

Cabe agregar que una boya de tracción (dispositivo de flotación que se coloca en la parte inferior del cuerpo) puede ayudarte a relajar los músculos de tus piernas.

2. Ayuda a mejorar la respiración

La natación cambia tus hábitos de respiración al entrenarte para que te esfuerces en la hipoxia (una caída en el nivel de oxígeno enviado a los órganos). ¿Para qué? Para mejorar tu resistencia al aire libre y reducir la disnea al correr.

3. Mejora tu rendimiento al correr

En general, la natación es extremadamente efectiva para aumentar la potencia muscular utilizando la resistencia del agua, incluso si la forma en que se ejercitan tus músculos no se parece en nada a los ejercicios de carrera. Asimismo, es un deporte cardiovascular que fortalece el corazón, lo que aumenta tu capacidad física y es muy útil al correr.

4. Mejora tu fuerza central de manera efectiva

La natación posee el beneficio de fortalecer todo el cuerpo, no solo los músculos de las extremidades inferiores, como es el caso del running. Es una buena forma de restablecer el equilibrio de tu musculatura con movimientos que son proporcionales al resto del cuerpo.

Más importante aún, la natación tiene un efecto significativo en la tonificación de los abdominales y en el fortalecimiento de los músculos de la espalda. Dichos músculos se aprovechan a plenitud al correr y, si no son lo suficientemente fuertes, pueden dañar tu postura y debilitar tu espalda, situación por la que muchas personas sufren de dolor lumbar con este deporte.

Los movimientos de arrastre o espalda son particularmente efectivos para fortalecer los abdominales, ya que los músculos profundos trabajan constantemente para mantener las caderas en la posición correcta y nadar en línea recta.

5. Ayuda a romper con la monotonía de correr

Por último, pero no menos importante, nadar ayuda a romper la monotonía que en ocasiones puede presentar el running. La natación cambia el entorno de tu entrenamiento con una amplia gama de ejercicios, que puedes usar para ejercitar las áreas que, como corredor(a), sueles aprovechar más.

 

Fuente: Kalenji by Decathlon

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