Entre corredores, es común llegar a sentir alguna clase de molestias o dolencias ya sea durante o después de los entrenamientos y las competiciones.

Debido a que correr es un deporte exigente, sentir alguna clase de molestia es común. Sin embargo, es importante aclarar que no todas las dolencias deben ser tomadas de igual manera.

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Existen un grupo de molestias que pueden ser señal de un potencial problema de salud, o de que algo no va del todo bien, por lo que ningún corredor debe pasarlas por alto. Entre estas se encuentran las siguientes:

1 Dolor en el pecho y falta de aire

Esta clase de dolencias nunca deben ser ignoradas, ya que pueden tratarse de signos que anuncian un posible problema de salud cardíaca.

2 Fatiga extrema

Es común sentir fatiga tras un entrenamiento o una competición. Pero no es común sentirse fatigado cuando recién se ha comenzado a correr.

Sentir fatiga muy temprano en el entrenamiento o competencia puede indicar que la preparación aún no es suficiente o que algo va mal con otro aspecto de la salud.

3 Fuerte dolor en articulaciones

Sentir un leve dolor en los isquiotibiales, cuadríceps y pantorrillas suele ser común, siempre y cuando este aparezca al final de una carrera larga o competición exigente.

No obstante, sentir un dolor agudo en articulaciones como la rodilla, el tobillo o la cadera, es señal suficiente para detenerse, ya que se trata de zonas de alto riesgo.

4 Signos de deshidratación

En días muy calurosos o húmedos, puede ser todo un desafío ingerir suficientes líquidos para remplazar los que se están perdiendo. Si aún tomando líquidos se sienten síntomas de deshidratación (confusión, mareos, piel seca, etc.) lo mejor es dejar de correr.

De percatarse de alguna de las molestias antes expuestas, es importante que los corredores acudan con un médico, para consultarlo y encontrar cuál es la causa.

 

Fuente: Runner’s World

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