Para mejorar nuestro desempeño al correr, se deben trabajar distintos aspectos de nuestra capacidad física, no basta con solo acumular kilómetros corridos. Uno de estos aspectos es la flexibilidad.

Trabajar la flexibilidad no solamente es un factor importante para el rendimiento de los corredores, sino para la práctica deportiva en general.

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Tener una óptima flexibilidad ofrece beneficios deportivos como:

-Limitar, disminuir y evitar lesiones, tanto musculares como articulares.

-Facilitar el aprendizaje de la mecánica.

-Incrementar las posibilidades de otras capacidades físicas como la fuerza, velocidad y resistencia.

-Garantizar la amplitud de los gestos técnicos específicos y de movimientos más naturales.

-Realizar y perfeccionar movimientos aprendidos.

-Economizar esfuerzos en desplazamientos y repeticiones.

-Desplazarse con mayor rapidez cuando la velocidad de desplazamiento depende de la frecuencia y amplitud de zancada.

-Reforzar el conocimiento del propio cuerpo.

-Llegar a los límites de cualquier región corporal sin deterioro de esta y de forma activa.

Ejercicios

Para que los corredores puedan trabajar su flexibilidad, los expertos recomiendan integrar estas posturas de yoga a su rutina de entrenamiento:

1 Adho Mukha Svanasana (‘Postura del perro hacia abajo’)

Esta postura permite dar flexibilidad a las piernas y alargamiento a la espina. Para realizarla, estira las piernas y los brazos, levantando las caderas hacia arriba y toca el suelo con tus manos sin flexionar las rodillas. Permanece de 1 a 3 minutos en la postura y luego descansa.

2 Ardha Uttanasana (‘Media pinza’)

Esta postura permite fortalecer las piernas y dar flexibilidad a las ingles. Para realizarla, colócate de pie con las piernas abiertas a la altura de la cadera. Flexiona el torso hacia delante y apoya las manos en el suelo. Alarga la columna vertebral y mira hacia delante. Permanece en la postura de 1 a 2 minutos.

3 Upavistha Konasana (‘Flexión sentada hacia delante’)

Estimula los órganos abdominales, calma el cerebro y ayuda a la flexibilidad. No se recomienda en personas que padecen problemas en la espalda baja. Para realizarla, siéntate con las piernas estiradas, juntas y la espalda recta. Apoya las manos en el piso y ligeramente lleva tu espada hacia atrás. Abre las piernas a lo ancho sin lastimarte y hasta donde te sientas cómodo. Apoya las yemas de los dedos en el piso a la altura de la cadera y empuja para que se enderece la columna. Permanece relajado y estable respirando en la postura por un minuto o dos.

 

Fuentes: Decathlon, Runner’s World

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