Los malos hábitos como mantener una mala postura en el escritorio, dormir mal o cargar objetos muy pesados alteran la forma de la columna y, en consecuencia, la manera de caminar, correr y trotar.

Aunque cada persona se adapta a su propia modo de correr, hay una postura correcta para hacerlo. Si esto se ignora, puede provocar lesiones a largo plazo, pero no significa que debas abandonar tu esencia al practicar esta actividad física. Solo debes seguir algunas pautas y continuar corriendo como lo haces naturalmente.

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En concreto, es recomendable correr con la vista hacia el frente; mantener un braceo natural, sin forzar el cuerpo; despegar del piso el pie de apoyo lo más rápido posible, a fin de que el desplazamiento sea más rápido, continuo y eficiente; y mantener la rodilla adelante del pie al momento de dar el paso.

Aunque parece sencillo seguir estas instrucciones, es imperativo fortalecer el cuerpo, particularmente la espalda y los glúteos. También es esencial estirar la zona posterior —pecho, flexores y cuádriceps—, y fortalecer el abdomen para que brinde un buen soporte.

Por ello, aquí te mencionamos algunas pautas para lograrlo:

1. Recuerda estirar antes y después

No olvides realizar estiramientos antes y después de entrenar. Aunque tengas una buena postura al correr, es esencial que poseas una buena flexibilidad, para que tus músculos no se sobrecarguen. La falta de enlongación puede provocar acortamiento muscular y desembocar en dolores y contracturas, perjudicando tu rendimiento como corredor.

2. Fortalece tus músculos más débiles

Otro aspecto que puede influir en una postura incorrecta es la falta de fuerza en algunos de tus grupos musculares. De ahí la importancia del entrenamiento de fuerza. No solo te servirá para fortalecer las piernas, sino también los músculos que forman parte del core y el tren superior. Si trabajas la fuerza en los glúteos, la zona abdominal y los lumbares tendrás la fortaleza necesaria para sostener los huesos y el peso de tu cuerpo, y podrás mantener una postura más erguida.

3. Realiza ejercicios específicos para corregir tu postura

Por último, si aún así no consigues correr con una postura correcta, puedes probar diferentes ejercicios para educar tu postura y corregirla poco a poco.

Lo más aconsejable es que primero hagas un ejercicio de auto análisis y trates de ver cuáles son tus malos hábitos al momento de correr. Puedes pedirle a un amigo que vaya a correr contigo y que se fije en tu postura o te grabe corriendo. Esto te permitirá detectar cuáles son los errores que cometes con más frecuencia.

Después, puedes practicar algunos ejercicios que te serán bastante útiles (además de los estiramientos). Estos no te llevarán mucho tiempo y será suficiente con que los repitas unas dos o tres veces por semana.

Estos incluyen planchas para fortalecer la zona lumbar o abdominal o andar sobre tus talones o las puntas de los pies. También es recomendable que te inscribas en una clase de Pilates o Yoga, pues te ayudará a ganar conciencia sobre tu cuerpo y educará tu postura, tanto en tu día a día como durante tus entrenamientos.

Eso sí, trata de introducir dichos cambios poco a poco, es decir, reduce tu distancia y tu ritmo mientras te centras en cambiar tus hábitos posturales, pues así permitirás que tu cuerpo se habitúe gradualmente a este reajuste.

 

Fuente: Runner’s World / Escuela de Running

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