Nadar te da una sensación de relajación y libertad que puede volver adicto a cualquiera. Ese es uno de los secretos del porqué la natación es un deporte tan popular.

No obstante, para los nadadores que ya tienen un poco más de experiencia, o para aquellos que han comenzado a entrenarse con fines competitivos, la brazada puede convertirse en una obsesión que termina por minar el disfrute que es nadar.

Muchas personas pueden llegar a tener la sensación de ir muy lento mientras nadan. Esto se debe probablemente a una técnica de brazada poco efectiva.

Tener una técnica inapropiada de brazada puede aminorar la velocidad, absorber toda tu energía y desviarte de la ruta, añadiendo más metros y cansancio innecesarios.

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Sin embargo, la brazada -como sucede con la técnica para practicar cualquier deporte- se puede perfeccionar con tan solo invertir unos cuantos minutos de más durante los entrenamientos.

De acuerdo con expertos, algunos tips que resultan sumamente efectivos para mejorar la brazada incluyen:

1 Perfeccionar la forma en que movemos la mano

La posición más óptima es colocando los dedos de forma que se deje un hueco pequeño entre ellos. Consejos extra: no debes dejar que se creen huecos grandes entre los dedos, de lo contrario el agua se deslizará por la mano e impedirá que te impulses hacia delante como es debido. Tampoco aprietes demasiado los dedos, ya que eso solo hará que las manos se deslicen fácilmente por debajo del cuerpo, sin avanzar mucho.

2 Comenzar la fase de agarre desde el codo

Hay que dejar de perder energía con una técnica que no funciona. El agarre desde el hombro empuja el agua hacia abajo y no hacia atrás durante la primera mitad de la brazada, además de que ejerce una presión innecesaria sobre los hombros. En su lugar, intenta generar el movimiento de agarre desde el codo, con las puntas de los dedos apuntando hacia abajo y el antebrazo en posición vertical, manteniendo la muñeca firme.

3 Utilizar los antebrazos

Si nuestro antebrazo no participa lo suficiente en la brazada, estaremos perdiendo potencia durante el agarre y el tirón. El antebrazo debe adoptar una posición vertical en el agua, con las puntas de los dedos apuntando hacia abajo, para dirigir el agua hacia atrás en lugar de hacia abajo. Para lograrlo, intenta nadar con un puño cerrado o sujetando una pelota de tenis en las manos, inmediatamente te darás cuenta de que tienes que usar el antebrazo mejor para compensar la fuerza que has dejado de recibir al cerrar los puños.

 

Fuente: Guías Wiggle

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