La presión es algo que siempre nos acompaña, algunas veces más pasiva e imperceptible que otras, pero siempre está presente. Sentimos presión por llegar a tiempo a algún lugar, presión por desempeñar nuestro trabajo adecuadamente, presión por cumplir nuestras expectativas o las de alguien más, por ser buen padre, buen hijo, buena pareja… y el deporte obviamente no es la excepción.

Ya sea que practiquemos como profesionales para participar en una competencia, para mantenernos en buena forma o simplemente como hobby, tenemos presión. Esto ocurre porque la presión es, hasta cierto punto, esencial para competir.

Se trata de un estado intermedio entre el nerviosismo y el estar en calma, pero cuando la presión es incontrolable y sobrepasa su máximo nivel, puede dejarnos bloqueados y sin respuesta alguna.

Cuando entrenamos no sentimos lo mismo que en una competencia. Es compitiendo cuando se puede aprecia la seguridad de un deportista. La presión existe en toda competencia, por muy amistosa que esta sea, y el éxito seguramente se irá con quien la controle mejor.

Se podría considerar a la presión deportiva como un fantasma creado por la mente, que potencia nuestra inseguridad por miedo al resultado, a la incertidumbre. Los especialistas en psicología catalogan este tipo de presión en dos categorías:

-Presión externa. Es aquella que proviene de factores que no dependen de nosotros. La calidad de los demás competidores, la importancia de la competencia, el premio y competir representando a alguien o alguna institución se catalogan dentro de ella.

-Presión interna. Es lo que sucede en nuestra mente. La pasión, los pensamientos, el miedo a perder, el temor al ridículo, el exceso de nuestros deseos de ganar o la necesidad de aprobación se incluyen aquí.

Pero descuida, existen formar de mantener esta presión bajo control. En HubSports te compartimos estos tres consejos para dominar esa presión:

1 Centrarte en el ahora. Piensa el movimiento que viene a continuación, en la siguiente jugada y olvida todo aquello que hiciste mal en el pasado o lo que dejaste de hacer. Olvida también los posibles escenarios si ganas o pierdes. Todo eso no importa a la hora de competir, solo importa el ahora.

2 Confrontar la realidad. Olvida el “hubiera hecho esto”, el “debería haber hecho esto” y el “tendría que hacer esto”. Olvida también los juicios de otras personas o competidores sobre ti y tu capacidad. Cada deportista es lo suficientemente inteligente para saber si es “malo” o “bueno”, si necesita entrenar más o no. Despejarte de todas esas ideas y prejuicios te permitirá desempeñarte sin presión alguna.

3 No pensar mucho. Pensar es importante en la mayoría de los deportes, cierto. Pero pensar en exceso presenta múltiples desventajas en el deporte. Deja los análisis para después, durante la competencia deportiva sé espontáneo, arriésgate y actúa.

 

Fuente: Psicología del Deporte (blog)

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